Fertilización
Abona desde la primavera, cuando las hojas nuevas se hayan endurecido, hasta principios de otoño. Aplica fertilizante líquido cada dos semanas, o abono orgánico sólido una vez al mes.
- Los árboles jóvenes en formación se benefician de un abonado regular y equilibrado.
- En árboles ya refinados, usa un fertilizante bajo en nitrógeno para mantener las hojas pequeñas y los entrenudos cortos.
- Deja de abonar a mediados de otoño y no abones en invierno.
Ubicación
Mantén el árbol en el exterior todo el año. Dale pleno sol en primavera y otoño, y en verano sol de mañana con sombra por la tarde, sobre todo cuando la temperatura supere los 30 °C.
- Las variedades de hoja roja y las variegadas se queman con más facilidad y necesitan más sombra en verano.
- Protege el árbol del viento fuerte, que seca y rasga las hojas finas.
- Resiste las heladas y necesita el frío invernal, pero en maceta protege las raíces cuando la temperatura baje de -10 °C, y resguarda las hojas nuevas de las heladas tardías.
Poda
Durante la temporada de crecimiento, recorta los brotes nuevos a uno o dos pares de hojas cuando se hayan alargado. Así se forma una ramificación densa y las hojas se mantienen proporcionadas.
- Haz la poda de estructura a finales de otoño o principios de invierno, tras la caída de la hoja, o en verano.
- Evita los cortes grandes a finales de invierno y principios de primavera, cuando la savia que sube hace sangrar a los arces.
- Sella los cortes grandes con pasta cicatrizante.
La defoliación parcial a principios de verano reduce el tamaño de las hojas, pero hazla solo en árboles sanos y vigorosos y no todos los años. La corteza es fina y se marca con facilidad, así que revisa el alambre a menudo.
Trasplante
Trasplanta los árboles jóvenes cada 2 años y los maduros cada 3–5 años, a principios de primavera, cuando las yemas empiezan a hincharse. Usa un sustrato con buen drenaje y que retenga humedad, a base de akadama con algo de pómice o roca volcánica.
- Poda como máximo un tercio de las raíces y manipula con cuidado las raíces finas.
- Después, mantén el árbol a la sombra y protegido del viento durante unas semanas.
- No abones hasta que aparezca brotación nueva.
Riego
Mantén el sustrato uniformemente húmedo y no dejes nunca que se seque: las hojas finas se queman enseguida con la sequía. Al mismo tiempo, no dejes nunca la maceta en agua, porque las raíces encharcadas se pudren.
- Revisa el sustrato a diario y riega a fondo cuando el primer centímetro esté seco.
- Con calor en verano, riega una o dos veces al día, preferiblemente por la mañana.
- En invierno, riega menos pero mantén el cepellón ligeramente húmedo; el agua de lluvia es ideal porque es blanda.
Cuidados por estación
- Primavera: Trasplanta cuando se hinchen las yemas y protege las hojas nuevas de las heladas tardías. Cuando las hojas se hayan endurecido, empieza a abonar y recorta los brotes alargados a uno o dos pares de hojas.
- Verano: Dale sombra por la tarde y riega una o dos veces al día con calor. Sigue recortando los brotes nuevos y, si hace falta, haz una defoliación parcial en árboles vigorosos.
- Otoño: Ponlo a pleno sol para lograr el mejor color y deja de abonar a mediados de otoño. Tras la caída de la hoja, haz la poda de estructura.
- Invierno: Deja el árbol fuera para que repose y protege las raíces por debajo de -10 °C. Mantén el sustrato ligeramente húmedo y evita podar cuando se acerque la primavera.
Problemas comunes
La mayoría de los problemas del bonsái de arce japonés se deben al estrés por sol, viento y sequía.
- Bordes de las hojas marrones y secos: Quemadura por el sol fuerte de la tarde, viento intenso o sustrato seco. Da sombra por la tarde, protege del viento y riega con más regularidad.
- Pulgones: Se agrupan en primavera en los brotes tiernos y en el envés de las hojas jóvenes. Elimínalos con agua o trata con jabón potásico.
- Ramas que se marchitan y mueren de repente: A menudo verticilosis, un hongo del suelo que oscurece la madera. No tiene cura; corta las ramas afectadas, desinfecta las herramientas y no reutilices el sustrato.
- Polvo blanco en las hojas: Oídio, frecuente con tiempo húmedo y poca ventilación. Mejora la circulación del aire, no mojes el follaje y trata con un fungicida adecuado.
- Cortes que sangran savia: Poda a finales de invierno o principios de primavera. Haz las podas fuertes tras la caída de la hoja o en verano.