Fertilización
Abona tu bonsái de cerezo desde el final de la floración hasta finales del verano, cada dos semanas con abono líquido o una vez al mes con abono orgánico de liberación lenta. No abones mientras el árbol está en flor y suspende el abonado en otoño e invierno para que la madera nueva madure.
A finales de primavera y principios de verano usa un abono equilibrado, y desde pleno verano cambia a uno con menos nitrógeno y más fósforo y potasio, porque entonces se forman las yemas florales del año siguiente. El exceso de nitrógeno produce brotes largos y hojas grandes a costa de las flores.
Ubicación
Mantén el árbol en el exterior todo el año a pleno sol, con una sombra ligera en las tardes de verano muy calurosas para evitar quemaduras en las hojas. A la sombra, los cerezos florecen mal.
El reposo invernal con frío es imprescindible para la floración, así que nunca lo inviernes dentro de casa. Protege las raíces del árbol en maceta cuando la temperatura baje de unos -10°C, por ejemplo en un garaje sin calefacción, un cobertizo o una cajonera fría. Protege también de las heladas tardías las yemas hinchadas y las flores abiertas.
Poda
Los cerezos son vulnerables al plateado y al chancro bacteriano, que entran por las heridas frescas con tiempo frío y húmedo. Haz los cortes grandes solo con tiempo cálido y seco, entre el final de la floración y pleno verano, nunca a finales de otoño ni en invierno.
- Poda de formación: elimina las ramas no deseadas después de la floración o a principios de verano y sella los cortes grandes con pasta cicatrizante.
- Pinzado de brotes: cuando los brotes nuevos tengan 4–6 hojas, acórtalos a 2–3 hojas hasta pleno verano.
- Dardos florales: las flores salen en dardos cortos y en la base de los brotes del año anterior, así que consérvalos.
- Herramientas: usa herramientas limpias y afiladas, y una cortadora cóncava para las ramas gruesas.
Alambra las ramas jóvenes en primavera o verano y revisa el alambre a menudo, porque la corteza se marca con facilidad.
Trasplante
Trasplanta cada 2–3 años a principios de primavera, cuando las yemas empiezan a hincharse; los árboles jóvenes y vigorosos pueden necesitarlo antes y los viejos, menos. Usa una mezcla muy drenante, por ejemplo akadama, pómez y roca volcánica a partes iguales.
Poda las raíces con moderación, sin quitar más de un tercio, y rellena bien para que no queden bolsas de aire. Después mantén el árbol protegido del viento y del sol fuerte, y espera alrededor de un mes antes de abonar.
Riego
Riega a fondo en cuanto la capa superior del sustrato esté ligeramente seca, hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje. En la temporada de crecimiento suele significar a diario, y dos veces al día con calor o viento.
Nunca dejes que el cepellón se seque, sobre todo mientras se desarrollan las yemas y las flores, pero evita el encharcamiento, porque los cerezos son propensos a la pudrición de raíces. Durante el reposo invernal riega mucho menos, solo lo justo para mantener el sustrato ligeramente húmedo. Riega el sustrato y no el follaje para reducir las enfermedades fúngicas de las hojas.
Cuidados por estación
- Primavera: Trasplanta a principios de primavera cuando se hinchen las yemas y protégelas de las heladas tardías durante la floración. Empieza a abonar cuando se marchiten las flores y alambra las ramas jóvenes si hace falta.
- Verano: Haz la poda de formación y el pinzado a principios de verano con tiempo seco, conservando los dardos florales. Riega a diario, da sombra en las tardes calurosas y pasa a un abono con menos nitrógeno desde pleno verano, cuando se forman las yemas del año siguiente.
- Otoño: Deja de abonar, deja que la madera nueva madure y retira las hojas caídas del sustrato para limitar las enfermedades fúngicas. No podes ahora, porque las heridas cicatrizan mal con tiempo fresco y húmedo.
- Invierno: Deja el árbol fuera para su reposo con frío y protege las raíces por debajo de unos -10°C en un cobertizo sin calefacción o una cajonera fría. No abones ni podes, y riega solo lo justo para que el sustrato no se seque.
Problemas comunes
Los cerezos son más propensos a plagas y enfermedades que muchas otras especies de bonsái, así que conviene revisarlos con regularidad.
- Pulgones: El pulgón negro del cerezo se agrupa en los brotes nuevos en primavera, enrolla las hojas y deja una melaza pegajosa. Aplasta o enjuaga las colonias pequeñas y trata las grandes con jabón potásico.
- Gomosis y chancro bacteriano: La goma ambarina que brota de la corteza, a menudo junto a los cortes de poda, indica estrés o chancro bacteriano. Poda solo con tiempo cálido y seco y herramientas limpias, sella los cortes grandes y elimina la madera infectada.
- Plateado: Las hojas adquieren un brillo plateado y las ramas se secan después de que el hongo entre por una herida. Corta en verano las ramas afectadas hasta bien dentro de la madera sana y evita la poda invernal.
- Cribado: Las manchas marrones de las hojas se desprenden y dejan pequeños agujeros, sobre todo con tiempo húmedo. Riega a ras del sustrato, mejora la ventilación y retira las hojas afectadas.
- Pocas o ninguna flor: Suele deberse a exceso de nitrógeno, a cortar los dardos florales, a demasiada sombra o a un invierno demasiado suave. Reduce el nitrógeno desde pleno verano, conserva los dardos y dale pleno sol y un invierno frío.